Master of the Heavenly Yard; Capítulo 7-El Fin del Capriccio; Escena 6
En el pasillo, se desarrolló una pelea de dos contra uno.
—Me preguntaba si habría un día en que pelearía contra ti… ¡Némesis!
Gammon intentó cortar a Némesis con su espada, pero ella rápidamente retrocedió y guardó la distancia de su oponente. Allen se paró frente a Gammon rápidamente, empuñando su espada, pero Gammon detuvo su ataque.
—Jovencito, eres muy habilidoso.
—Tú también.
Gammon le sonrió, luego, inmediatamente, sacó la pistola de su cintura y apuntó hacia a Allen. Allen saltó a un lado a toda prisa. Y después, las balas golpearon en la pared opuesta.
—Uggh… ¡Las armas de fuego son para cobardes aun siendo un espadachín!
—Oye, ¿acaso estás malentendiéndome? No soy un espadachín, sino un soldado. Por supuesto, también uso armas normalmente. ¿No son ustedes los cobardes que prefieren luchar los dos juntos?
—Gammon, quien sostenía una espada en su mano derecha y una pistola en su mano izquierda, se trató de acercar a Allen.
«¡Ahora!»
Némesis disparó, sin perder la oportunidad ya que, conscientemente, Gammon se dirigía hacia Allen.
La bala golpeó espléndidamente en la espada de Gammon y la quitó de su mano. Casi al mismo tiempo, Allen se abalanzó hacia él. Sin embargo, Gammon pensó en interceptarlo con su torso, y dejó que Allen le diera una patada frontal. Seguidamente, golpeó a Allen hacia adelante con su codo en la sien.
—¡Uggh! —Allen se arrodilló en el acto.
«Es muy fuerte, ya me hubiese desmayado si no fuese un alma.»
Gammon agarró del flequillo a Allen, poniendo la punta de su pistola entre las cejas del chico y su dedo en el gatillo.
Entonces, Némesis le siguió disparando. Sin embargo, probablemente porque estaba nerviosa, las tres balas se desviaron hacia un lado de Gammon.
Inevitablemente, Némesis corrió hacia él y le trató de dar una patada giratoria, pero Gammon, con la mano derecha, agarró su pie.
—¿Aún así lo intentas? No creo que tengas la oportunidad de ganarme.
—Así es, pero, ¿no deberías estar preocupado por tus amigos? No creo que debas subestimar a Banica.
Gammon miró la habitación de atrás. Después de que la tripulación de Banica entrara, la puerta se cerró nuevamente y no podía ver qué ocurría adentro.
—Conozco sus habilidades. Pero allí también está Michelle. No tengo de qué preocuparme…
Chak.
La puerta se abrió y dos niños gemelos rubios salieron de su interior. Ambos, que parecían llorar, fueron al lado de Gammon.
—Adam, Eve. Estoy ocupado ahora, deberían estar jugando en la habitación de atrás.
—Hermana Michelle ha desaparecido.
—¡¿Qué?! ¿Qué ocurrió, Adam?
—No lo sé… Hermana Michelle, abuelo Gallerian y los demás también desaparecieron…
Gammon estaba lleno de dudas. Pero Némesis y Allen no pudieron atacarlo debido a los gemelos y sus palabras.
—¿Quién hizo desaparecer a todos? —preguntó Gammon.
—Aquella señorita rubia —respondió Eve, señalando hacia la habitación del director.
Riliane estaba de pie allí antes de que se pudieran dar cuenta.
—¡¿Riliane?!
Al mismo tiempo que Allen grito, Gammon le disparó a Riliane. El brazo izquierdo de ella, ahora rígido y lleno de escamas, interceptó los disparos.
—¡¿Ehh?!
—No molestes, Gammon.
Gammon escuchó sus palabras, levantó su espada del suelo e intentó atacarla.
Pero, antes de que su espada alcanzara a su oponente, un rayo emitido por la mano derecha de Riliane le penetró.
—¡…! —Gammon cayó en su lugar sin siquiera poder gritar.
—Riliane… ¿qué ocurre? ¡Soy Allen! —Allen le gritó de nuevo, pero Riliane no movió ni una ceja.
En cambio, solo murmuró:
—Vamos, arrodíllate.

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