Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 118
No podía permitirse el lujo de tomarse mucho tiempo.
A diferencia de todas las otras veces hasta este momento, el lugar en el que se encontraba ahora no era una noche oscura como boca de lobo, sino un edificio lleno de luces.
Y Lemy no llevaba su traje de Pierrot.
Sin duda, este hecho y la verdadera identidad de Lemy se darían a conocer al mundo en general.
Quizás debería haber ideado algún método para atraer a su presa al aire libre.
Pero eso no le importaba ahora. Mientras la matara, habría cumplido con su deber.
La mujer que traicionó a su madre.
Y peor que eso, la mujer que había ayudado a llevar a Rin a la infelicidad.
No la dejaría escapar.
Necesitaba matarla aquí mismo.
Quinto, Pierrot
Recuerdo C
Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 114-115
Periódicamente, un ruido de funcionamiento de mecanismos se puede oír desde mi cuerpo.
Últimamente ha dejado de ser tan molesto para mí.
Yo, que había «muerto» en la Catástrofe de Levianta, renací de la mano de Seth Twiright como un gato rojo de peluche. Me dijo que había usado su investigación en su campo principal de materia de memoria de estado indeterminada y magia de transferencia prohibida, pero francamente no entiendo como se estructuraba eso en absoluto. De todos modos, gracias a eso me había vuelto eterna e inmortal, pero mi cuerpo era poco más que un gato impotente, apenas capaz de usar magia.
Para obtener poder, de vez en cuando me apoderaba de cuerpos humanos que eran fuertes en magia en cada época, convirtiéndolos en marionetas. Cada vez que lo hacía también cambiaba mi nombre.
IR, AB-CIR, Abyss IR y — Julia Abelard.
Mi cuerpo actual una vez llevó el nombre de Germaine Avadonia. Sí, la «espadachina de armadura carmesí» que dirigió la «Revolución Lucifeniana».
El suyo es el mejor cuerpo que he tenido hasta ahora. Por decir lo menos, hereda tanto de Sateriasis Venomania como de Banica Conchita. Sorprendentemente, estaba escondiendo un poder mágico latente muy fuerte. Si hubiera nacido en una época diferente, Germaine se habría convertido en una hechicera muy capaz.
Mi razón para seguir viviendo tanto tiempo, incluso hasta el punto de tomar medidas tan problemáticas como esta, al principio fue para vengarme de esa mujer. La mujer que arruinó mi patria, que mató a mi hermano, a mí y a los bebés que había en mi vientre. Para traerle al menos un poco de problemas, había interferido en que recogiera los «Contenedores del Pecado Capital». Cuando ella buscó un descanso en el Reino de Lucifenia, arruiné ese país usando el poder de los “Contenedor del Pecado Capital”.
No la mataría. El dolor de la muerte era instantáneo. No le permitiría simplemente ir al «Cielo». Continuaría sufriendo por siempre en esta tierra, eso es lo que yo quería.
Mi otro objetivo había sido aumentar mi número de camaradas usando los «Contenedores del Pecado Capital». Lo había logrado con éxito una vez en la época de Venomania. Los descendientes de Lukana Octo en particular todavía existen en varios lugares incluso ahora.
Uno de ellos era «Sexto, Venom», Gatt Coulomb.
Sin embargo, parece que a medida que pasa el tiempo, la sangre “HER” ha comenzado a debilitarse. Eso era en el caso de Germaine Avadonia, pero también con Gatt apenas podía ver el gen «HER» en él. Aunque parece que no falta del todo, basado en la lealtad que me ha mostrado.
Se acerca el momento en que debo pensar en un nuevo método. Calidad sobre cantidad: necesito crear aquellos que tengan una composición mucho más fuerte de «HER».
Y los «Contenedores del Pecado Capital» no son suficientes para eso. Existen las “Semillas de la Malicia”, que son incluso más fuertes que ellos. Sin embargo, las únicas «Semillas de la Malicia» que quedan en esta tierra son las que llevan dentro los «Gemelos de Dios».
–Por eso he puesto mis esperanzas en Lemy.
Si le tengoo, tal vez pueda convertirme en «M.O.T.HER» – «Master of the ‘HER’s».
Parte 1, Capítulo 3-Buscando a «Séptima, Maga»; Escena 5
Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 109-113
11 de diciembre.
En este momento, la mujer estaba tomando una decisión difícil.
No tenía idea de que Père Noël tomaría medidas tan enérgicas. El hecho de que se hubiera encerrado aquí en Rolled, su territorio natal, con la intención de burlarlos en última instancia, no equivalía a nada.
–Seleccionar un trabajo como la prostitución le había sido de gran utilidad.
La «Espada de Venom» era una herramienta maravillosa. Mientras la tuviera, podía cambiar libremente de rostro y dejarla seducir al sexo opuesto con tanta libertad como quisiera.
Pero hubo un inconveniente. La persona que hiciera un contrato con el «Demonio de la Lujuria» que había dentro de la Espada de Venom se volvía incapaz de contener sus deseos desbordantes. Tenía que «jugar» periódicamente con el sexo opuesto o, de lo contrario, perdería la cordura.
El trabajo de la prostitución era ideal para solucionar ese problema. Si usaba el poder de la «lujuria» en sus invitados, podría acumular tantos clientes como quisiera. En algún momento, la mujer se había convertido en la prostituta más popular del burdel del que era miembro.
En su lugar, había también considerado construir un harén compuesto por hombres, emulando al difunto «Duque Sateriasis Venomania». Sin embargo, si lo hacía, Père Noël, naturalmente, la notaría. Necesitaba liberar sus deseos sexuales incidentales mientras trabajaba para evitar ser notada tanto como fuera posible.
Había planeado seguir ganando dinero como prostituta de esta manera y huir hacia el este cuando tuviera la oportunidad. Ahora que «Primera, Santa Claus» se había convertido en la presidenta de Lucifenia, sería difícil para ella extender su búsqueda a un lugar tan lejano. En ese momento probablemente debería dejar atrás la Espada de Venom que tenía para protegerse. Pensó que eventualmente Santa Claus dejaría de seguirla, si lo hacía.
Pero la «caza de prostitutas» comenzó antes de que ella pudiera hacerlo. En el diario se decía que era obra de “Quinto, Pierrot”.
Eso no podía ser. Ese hombre había muerto hacía mucho tiempo. Le habían disparado.
Entonces, ¿»Sexto, Venom» —Gatt— se estaba disfrazando de Pierrot? No, ella no podía imaginar que él pudiera tomar métodos tan deshonrosos, incluso si Santa Claus se lo ordenara.
Quizás la propia Santa Claus… Eso también era imposible. El riesgo era demasiado alto. Ella nunca haría algo tan peligroso como actuar directamente ella misma. Y mataría a gente con métodos mucho más elegantes que ese. Sin un arma tan tosca como un cuchillo.
Quien fuese el que lo estuviera haciendo daba igual, pues tenía que irse de Rolled de inmediato. Pero si escapaba de la ciudad, sería descubierta como Séptima, Maga.
Si no jugaba bien sus cartas, saldría exactamente como Pierrot lo había planeado.
También necesitaba encontrar una forma de garantizar su seguridad después.
Recientemente, la situación política del Imperio Beelzeniano se había vuelto bastante inadecuada. Los periódicos dijeron que si las cosas seguían así, era probable que estallara una guerra civil allí.
Ella estaba considerando huir hacia ahí si eso llegaba a suceder. No había ningún lugar seguro para ella mientras permaneciera en la región de Evillious, pero al menos en un lugar caótico por la guerra, podría lograr un acto de desaparición.
Hasta entonces, lo único que podía hacer era seguir escondiéndose en la ciudad de alguna manera.
Lo único que podía hacer era esperar su oportunidad.
La propietaria prohibió salir a la medianoche. Dado que un asesino en serie como «Quinto, Pierrot» estaba atacando a prostitutas, eso era natural.
Aun así, como las prostitutas impopulares necesitaban atraer clientes para ganar su dinero, hubo muchas que rompieron las reglas y salieron. Sin embargo, como Isabel era popular, no tenía necesidad de tomar tales medidas.
Mientras permaneciera dentro del burdel, estaba a salvo.
—Tienes un invitado, Isabel —gritó la voz de una mujer en silla de ruedas. Esa era la Madame, la dueña del burdel.
Isabel se levantó de la cama en la que estaba descansando.
—Oh, ¿y quién es mi compañero de juegos esta noche? ¿Jamal? ¿O Kevin?
—Ninguno de esos. Es un nuevo cliente.
—… Pensé que te había dicho que no iba a contratar a nadie más que a los habituales.
—Pides demasiado. Está pagando buen dinero. Y es un hombre bastante guapo.
—Un hombre guapo, supongo que no hay forma de evitarlo. Muy bien, llámalo aquí.
Quizás porque la gente estaba saliendo menos debido al asesino en serie, habían estado disminuyendo un poco los clientes en los últimos días. Isabel había comenzado a volverse incapaz de soportar las necesidades de su cuerpo últimamente.
La puerta que acababa de cerrarse se abrió una vez más y un hombre entró en la habitación.
–Ciertamente era bastante guapo, pero también se parecía bastante poco a lo que Isabel esperaba.
—… Estoy sorprendida. Eres solo un niño. No importa cuánto dinero tengas, pensar que madame dejaría entrar a un niño en un burdel…
—-¿No lo harás conmigo?
El niño miró a Isabel con ojos tímidos, como los de un gatito.
—… Hmph. Podría. ¿Es la primera vez que haces algo como esto, chico?
—Sí.
—Bueno, entonces, tu hermana mayor te va a enseñar algunas cosas —dijo Isabel, comenzando a quitarse la ropa—. ¿Qué quieres que haga primero?
—Veamos… primero quiero ver algunos trucos de magia.
—-¿»Trucos de magia»?
Isabel dejó de moverse.
No tenía la impresión… de que el niño estuviera contando un chiste.
—Sí… «Trucos de magia». Por ejemplo: hacer que alguien se parezca a otra persona.
—… No puede ser… Tú eres…
—Tu expresión ha cambiado. —El chico sonrió—. Bingo. Finalmente te encontré. Pensé que si no eran las prostitutas afuera, entonces tal vez era alguien encerrada en un burdel.
«- ¿¡!? ¡Maldita sea!»
Isabel se dio cuenta de que el chico la había engañado para que se revelara.
—Lo recuerdo… Tú eres Lemy, ¿no es así? Has crecido un poco desde la última vez que te vi, así que no me di cuenta de inmediato.
Lemy sacó un cuchillo de plata, con una leve sonrisa en su rostro.
—¡Ven, prepárate, Isabel, o mejor dicho… «Séptima, Maga», Yuzette!
Parte 1, Capítulo 3-Buscando a «Séptima, Maga»; Escena 4
Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 102-109
Ayn Anchor se dirigía a la escena del crimen mientras miraba con nostalgia el paisaje urbano de Rolled.
Había una vieja rueda hidráulica junto a una panadería en el distrito 28 de Rolled.
El agua extraída del río Orgo pasaba por el canal y por debajo de la rueda hidráulica. La rueda daba vueltas, moliendo la harina con la fuerza de su movimiento.
No sabía cuánto tiempo tenía esa rueda hidráulica, pero ya se estaba agotando cuando Ayn fue asignado a Rolled cuatro años antes, cuando él era un oficial novato.
Tras ver esa misma rueda por primera vez en mucho tiempo, Ayn pensó seriamente para sí mismo: «Eh, todavía está aquí».
Los paisajes urbanos no tienden a cambiar tanto en el transcurso de solo cuatro años. Pero mucho había cambiado en lo que respectaba a la posición de Ayn en la vida.
En ese momento, había sido un novato imprudente que no sabía ni por donde le daba el vienti. Como tal, había cometido errores, pero también había logrado avances considerables.
Al poco tiempo, lo trasladaron a Aceid, la capital de Elphegort. Y ahí construyó su experiencia.
Y luego, a fines del año pasado, Ayn había sido nombrada oficial de “Justea”. Se podría decir que lo habían ascendido a una velocidad sin precedentes. Especialmente considerando que Ayn era un Netsuma, un grupo que tendía a enfrentar cierta discriminación.
Había tenido suerte de su lado. Mucho tuvo que ver con que él era favorecido por el jefe de Justea, a quien había conocido durante la «Epidemia de Toragay» el año anterior. Y Justea había tenido una vacante por ese entonces.
«Heidemarie…»
La investigadora desaparecida de Justea, Heidemarie Lorre, había sido una vez la novia de Ayn. … Aunque solo habían estado saliendo por un corto tiempo. Su hermana mayor era reportera de un periódico y ésta, Hanne, también había desaparecido. Algunas personas pensaban que habían muerto, pero Ayn sabía que ese no podía ser el caso. Esas dos nunca morirían tan fácilmente.
Esta investigación sobre los «Asesinatos en Serie de Rolled» sería la primera de Ayn como investigadora de Justea. Sin embargo, el interés de Ayn se prendió por este caso no solo por esa razón.
Heidemarie había estado investigando el paradero de “Quinto, Pierrot”. Y Hanne había estado investigando a “Père Noël”, que probablemente respaldaba al asesino.
Si seguía con este caso, tal vez podría volver a verlas a los das; Ayn llevaba esa premonición en su corazón.
Las nueve víctimas que habían sido asesinadas por «Quinto, Pierrot» habían muerto todas en callejones sin salida del distrito 28.
Al llegar al lugar, Ayn recibió un resumen explicativo del caso de un oficial de policía local.
—La víctima aquí es Eloise Huguenet. Una prostituta de treinta y un años. Desapareció después de recibir a un cliente alrededor de las once de la noche la noche anterior. Ella ha sido apuñalada en el pecho con algún tipo de filo. Como las otras hasta este punto, probablemente murió instantáneamente.
Era conveniente que hubiera podido estar presente en la escena del crimen tan pronto después de llegar a Rolled. … Bueno, nada era conveniente cuando se trataba de personas asesinadas, pero de todos modos gracias a eso había una gran posibilidad de que pudiera obtener nuevas pistas ahí.
—Um… —El oficial que había estado explicando el caso de repente hizo una pregunta—. Había oído que iban a venir dos investigadores de Justea, ¿dónde está el otro?
—Ah, bueno, eso es…
Justo cuando Ayn estaba a punto de responder que todavía estaba descansando en la posada:
—Ough… Estoy acabado, estoy acabado. Estoy fatal —murmuró un hombre mareado mientras caminaba en su dirección.
—Bebió demasiado, ¿eh, oficial Zorach? —preguntó Ayn, dejando escapar un suspiro.
—¿Beber? … Nah, no lo he hecho, no lo he hecho. No es eso, oficial Anchor. Estoy en las últimas, pero sólo es un mareo. Ah, maldición, no importa cuántas veces viaje en barco, nunca me acostumbraré. Hemos estado en tierra por un tiempo y mi cabeza todavía da vueltas y vueltas, uogh.
—Por favor, no vomites en la escena del crimen.
—Está bien, está bien. Tú estás bien, ¿eh?
El hombre miró en dirección a Ayn mientras se rascaba el corto cabello negro de su cabeza.
—Concéntrate. ¿No se supone que eres mi supervisor?
—Sí, el Jefe Homer me dijo algo así. Bueno, relájate, no creo que esté aquí para vigilarte. Realmente, fuera del jefe no hay distinciones de rango en Justea. Incluso si eres un novato .
—Ya veo. Bueno, entonces participe en la investigación como se supone que debe hacerlo .
—Lo sé, lo sé. Por eso vine aquí ahora, ¿no? … Uf, me siento fatal…
—Aah…
Ayn exhaló otro suspiro. Había sido asignado a este caso porque una vez había servido en esta ciudad y porque él mismo lo había solicitado.
Sin embargo, con algunas reservas sobre dejar que un oficial de Justea recién iniciado como Ayn se encargara de todo por su cuenta, el jefe Homer había decidido que otro investigador, Willus Zorach, investigara el caso como socio y supervisor de Ayn.
Este tambaleante hombre era Willus.
—De todos modos…—Willus se arrodilló junto al cadáver de la víctima, con una mano en la boca—. Oye, fue un trabajo hábil el que hizo aquí. Parece que la mataron sin mucha resistencia.
—¿Eso crees? Su ropa parece desaliñada.
—Eso es por el tipo de trabajo que realizaba aquí. No creo que haya luchado mucho con el culpable. La acorraló y luego la apuñaló en el pecho en un abrir y cerrar de ojos, y luego todo terminó. … ¿Qué le parece, Oficial Anchor?
—¿Qué me parece qué?
—El asesino, el asesino. ¿Por qué solo persigue prostitutas? … Aunque, bueno, el primer tipo fue un comerciante.
—No parece un atraco. A ninguna de las víctimas se les robó ningún objeto de valor. Entonces… ¿resentimiento contra las prostitutas, tal vez? O tal vez no haya ninguna razón, y son simplemente objetivos de asesinato…
—¿Te refieres a un asesinato por rencor… o por placer? Creo que es una buena pista. Pero en ese caso… pienso que los cuerpos están demasiado limpios para que fuera algo del estilo… —dijo Willus, tocando el cadáver.
—¿Entonces crees que hay un motivo diferente?
—-¿Es posible que esté buscando algo? Digamos que el culpable está tratando de matar a alguien. Pero todo lo que sabe sobre su objetivo es que son prostitutas. Tal vez escuchó sobre esta persona de Ton Corpa, a quien mató primero.
—Pero el asesino no sabía ni su nombre ni su paradero.
—Y entonces él simplemente mata prostitutas una por una…
—Es un método extremadamente ineficaz.
—El criminal ni siquiera está tratando de esconder los cuerpos. Al contrario, incluso envío una carta para mostrar su propio crimen.
Se envió una carta al periódico Saintes Fauraux a mediados de noviembre del año pasado.
En ella estaba la firma de «Quinto, Pierrot», y escrito estaba el hecho de que él había sido el que cometió el crimen enumerado dentro, y que tenía planes de cometer más crímenes después de ese. Tras un examen por parte de expertos, se determinó que la letra era la misma que la de la carta que se había enviado durante el “Secuestro de Rin Chan”.
—Hay dos posibilidades a las que apuntar. La primera es que se trate simplemente de un asesino que se deleita con las reacciones de los demás ante sus crímenes. Y la otra, que tiene la intención de descubrir a la persona que busca causando más pánico.
—Cierto…
—Obviamente, esta es solo mi teoría por el momento. Pero si el culpable es un miembro de «Père Noël», entonces es difícil imaginar que simplemente esté matando al azar. Hasta donde yo sé, «Père Noël» siempre comete delitos con algún beneficio en mente.
Ayn estaba honestamente asombrada por Willus, siendo capaz de llegar a un juicio tan sólido cuando se trataba de la investigación a pesar de haber estado tan tambaleante antes.
Supuso que eso era lo que se podía esperar de un investigador de Justea.
—De todos modos y de todas maneras, primero tendremos que buscar pistas. El asesino ha estado matando prostitutas, pero hay otro punto que tienen en común fuera de eso.
—¿Cuál es?
—Las edades. Las ocho mujeres tenían entre 20 y 30 años. No ha habido niñas ni mujeres mayores. En otras palabras, el asesino debe estar buscando a alguien en ese rango de edad. Comencemos investigando si hay alguna sospechosa entre las prostitutas de esa edad que hay por estas calles.
—¿Estás diciendo que en lugar de buscar al criminal, deberíamos buscar a la persona a la que podría estar apuntando?
—La excelente policía local ya ha estado buscando pistas sobre el asesino hasta este momento, ¿no es así? Pero no han podido avanzar. Entonces, creo que deberíamos buscar desde un punto de vista diferente.
—Comprendo. Iré a buscar a todas las prostitutas de Rolled.
La Policía Mundial había fallado durante la «Epidemia de Toragay» el año pasado. No pudieron evitar que una ciudad entera cayera en ruinas.
Para revivir su buen nombre, tendrían que hacer todo lo posible para resolver este caso de manera segura.
Parte 1, Capítulo 3-Buscando a «Séptima, Maga»; Escena 3
Pecados Capitales del Mal: Quinto, Pierrot, Páginas 96-102
Habían pasado tres meses desde entonces.
Incluyendo a Ton, Lemy ya había matado a ocho personas.
… No, con esta noche eran ya nueve.
Poco a poco había perdido sus reservas sobre matar gente. Y ahora se había acostumbrado a manejar un cuchillo.
«‘Séptima, Maga’ trabaja en Rolled como prostituta”, esa era toda la información que tenía. Lemy no tenía medios para obtener más información que esa.
Entonces, el método que había elegido era extremadamente simple.
Matar sistemáticamente a todas las prostitutas hasta que llegara al Séptima, Maga.
Su madre le había dicho que la prostitución era un trabajo vulgar. Que las prostitutas eran las más bajas de las mujeres, que vendían su castidad por dinero.
—Tu verdadera madre también era una prostituta.
Julia le explicó a Lemy la verdad que siempre le había ocultado.
—Después de adoptarte, durante un tiempo busqué en secreto alguna pista sobre tus verdaderos padres. Por supuesto que no tenía intención de entregarte, pero si te habían abandonado por alguna razón inevitable, entonces había pensado que al menos podía dejarte conocerlos. Y hace dos años finalmente logré localizar a tu madre. … Ella era una mujer horrible. Dio a luz a un niño sin siquiera saber quién era el padre, y luego lo abandonó descuidadamente. Te arrojó al río Orgo en pleno invierno. Si la directora del orfanato no te hubiera encontrado mientras paseab, estoy segura de que nadie te habría salvado…
Esa verdad había aumentado aún más el odio de Lemy por las prostitutas.
Al parecer, su verdadera madre ya había muerto de una enfermedad hace cinco años. Sin embargo, mientras hubiera prostitutas en este mundo, niños como él seguirían naciendo.
Dejando atrás el cadáver de la mujer a sus pies, Lemy decidió regresar a casa.
« Eres un completo niñito de mamá ahora, ¿eh?»
Ney estaba siendo sarcástica como siempre.
—No lo estoy haciendo solo porque ella me lo dijera. Esta es mi propia decisión.
«Digo yo, si te lavaran el cerebro, no lo podrías saber por tu cuenta. Conozco a alguien que era así. Su madre le había lavado el cerebro durante varios años, se volvió loca y finalmente mató a esa madre que la estaba manipulando con sus propias manos».
—¡Nunca mataría a mi madre!
El grito de enojo de Lemy resonó en la calle de medianoche.
«Tal vez lo pienses así ahora. Pero ya has empezado a saber lo agradable que es matar gente. No estoy en contra de eso. Yo misma sé lo bien que se siente estar empapado de sangre».
—Tranquila. Mis asesinatos de prostitutas se debe únicamente a que es «lo correcto».
«Estoy segura de que eventualmente no será suficiente para ti. Algún día querrás poner tus manos sobre las personas que amas. Te brindará un placer con el que matar gente mala simplemente no se puede comparar. Tanto tú como yo sabemos esto instintivamente.
—¡Te dije que te callaras!
«Bien, bien. Si gritas demasiado, la gente vendrá corriendo».
Casi habían llegado a su casa. A pesar de que era muy tarde por la noche, las luces estaban encendidas.
—¿Me pregunto si mamá todavía estará despierta?»
«–Parece que tiene una visita. Puedo ver dos figuras en la ventana. Julia y alguien más… no es Pheobe. Es un hombre.
—¿A estas horas de la noche? ¿Quién diablos es?
Lemy abrió la puerta de la casa, tratando de no hacer ruido. No había ningún problema si el invitado era miembro de Père Noël, pero si no lo era, no sería bueno dejarle ver sus manchas de sangre.
Se asomó a la sala de estar. Lemy tenía la intención de evitar que le vieran, pero Julia se dio cuenta rápidamente.
—Oh, bienvenido a casa «Quinto, Pierrot».
Su madre no parecía nerviosa. Y dado que ella lo llamaba por ese nombre, el invitado debió ser alguien que conocía a Père Noël.
Lemy entró en la sala de estar sin reservas.
—Cuánto tiempo sin verte, joven maestro.
Allí sentado estaba Bruno Marlon.
—He venido hoy a consultar con tu madre en cuanto a mi toma de posesión como vicecomandante de la Fundación Freezis, y como «Segundo, Comerciante».
Los miembros de Père Noël… No sabía el número total, pero estaba claro que era alto.
Había siete personas que servían como miembros principales, llamados «Sept». Comenzando con su madre Julia, “Primera, Santa Claus”, cada miembro tenía varios números asignados.
Lemy era el «Quinto» y Gatt era el «Sexto». Los números no estaban en el orden en que se habían unido, y tampoco demostraban mérito. Parecía que podían elegir el nombre en clave y el número que desearan cuando se unieran como «Sept» (siempre que no entrara en conflicto con el de otro miembro).
Sin embargo, últimamente la mayoría de los miembros de «Sept» han quedado vacantes. «Segundo, Comerciante» Kaspar Blankenheim, su esposa «Tercera, Princesa del Sueño» Margarita, y su tía Mayrana, que había sido «Cuarta, Sombra» (Lemy se había enterado recientemente de que ella había sido miembro y que era la doble de Julia) todos habían muerto uno tras otro. Por no hablar de «Séptima, Maga», que actualmente estaba huyendo, con Lemy buscándola.
Como Mayrana había muerto, la custodia de Rin había sido transferida a Aceid por la guía de Gatt. Allí estaba siendo criada en secreto por la hermana pequeña de Pheobe (aparentemente, también trabajaba como sirvienta).
—Bruno ha querido unirse a Père Noël desde hace algún tiempo —explicó Julia—. Para expandir aún más la Fundación Freezis, actualmente quiere apoderarse del Mercado Negro que opera Père Noël. Y por nuestra parte, nos sentimos bastante atraídos por la riqueza y la influencia de la Fundación Freezis. Dejando de lado todo lo demás, es la Fundación Freezis la que allanó el camino para la formación de la Policía Mundial.
—Sin embargo, como la Policía Mundial se ha convertido ahora en una organización independiente, no puedo manipularla públicamente. Sin embargo, puedo aplicar un poco de presión para facilitar la operación de Père Noël.
—En otras palabras, es un arreglo de beneficio mutuo.
Lemy respondió a su intercambio con un desinteresado «Hmm».
No complicó las cosas, y mientras su madre dijera que quería que él hiciera algo, él lo haría.
Bruno se levantó de su silla y se acercó a Lemy.
—Joven maestro Lemy, ¿estás…?
—Realmente no me gusta que me llamen «joven maestro».
—Oh, ya veo. Bueno, entonces… «Quinto, Pierrot». Escuché que estás buscando a «Séptima, Maga».
—Sí. Hoy maté a una prostituta.
En lugar de perturbarse por esas palabras, Bruno sonrió de manera significativa.
Era como si estuviera insinuando: «Cuando se trata de matar gente, yo también tengo algo de experiencia».
—Escuché que estás haciendo las cosas de manera bastante llamativa. Eres el tema candente en este momento, incluso en los periódicos extranjeros. Aunque, como era de esperar, la Policía Mundial planea tomarse esto en serio pronto. Mañana… bueno, supongo que hoy a estas alturas. De todos modos, por la mañana llegarán a Rolled dos investigadores de «Justea» para investigar el asunto de los asesinatos en serie.
—¿Justea?
—Es el Departamento de Trabajos Internacionales de la sede de la Policía Mundial en Marlon. Ese es el apodo. Son miembros de élite de la Policía Mundial. Normalmente no se ocupan de delincuentes que no cruzan las fronteras nacionales… pero están haciendo una excepción ya que «Père Noël» está involucrado; de todos modos, debe tener cuidado de evitarlos.
—No es la gran cosa. Después de todo, no me han atrapado hasta ahora.
—Eso espero. Si tiene problemas, envíeme una carta. … Bueno, supongo que me iré. Es casi el amanecer. Sería bastante inconveniente para cualquiera ver que he venido aquí, tal y como están las cosas ahora.
Bruno sacó su sombrero de ala ancha de la percha y se lo bajó hasta los ojos. Luego hizo una reverencia a Julia y Lemy y salió de la casa.

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