Unlock City – Palabras del Autor

Desde que estaba en la escuela primaria, era un niñao olvidadizo. A menudo olvidaba llevar al colegio el cuaderno de deberes, que había terminado la noche anterior, u olvidaba que debía meter una nueva goma de borrar en el estuche cuando la anterior se acababa. Incluso intenté ir al colegio sin mochila en algunas ocasiones.

La situación más difícil que sufría por esto era cuando olvidaba la llave de casa. Como mis padres trabajaban, a menudo no había nadie en casa. Por lo tanto, era importante llevar siempre la llave de casa al salir. Sin embargo, a menudo la olvidaba, aun sabiendo los problemas que me causaba.

Cuando volvía a casa del colegio, la puerta de mi casa estaba cerrada con llave. Mi responsable madre siempre se aseguraba de cerrar la puerta con llave antes de irse a trabajar, y ni siquiera podía entrar por la ventana, que siempre cerraba. Al final, tenía que esperar a que mi madre o mi hermano mayor volvieran a casa, sintiéndome perdido y sin saber qué hacer.

Mientras que algunos niños en una situación así podrían dejar sus mochilas ahí e irse a jugar, yo no era así.

Quizá el hecho de no poder entrar en mi propia casa era más molesto que inconveniente, en sí.

A medida que fui creciendo, me volví menos olvidadizo, pero todavía a veces me preocupa si cerré la puerta con llave antes de salir. Las cerraduras suelen ser algo que utilizamos ya inconscientemente, por eso nos puede costar recordar si las hemos cerrado o no.

Es aterrador cómo podemos tener miedo de algo que no dábamos por sentado de niños y luego asustarnos de algo que creíamos normal de adultos. Quizá sea sólo yo quien se sienta así.

Ya he publicado más de diez novelas, todas ellas ambientadas en mundos fantásticos de ficción. Esta es la primera vez que escribo una historia ambientada en tiempos modernos. Aunque no deja de ser una historia de fantasía, la adaptación a un entorno diferente supuso algunos retos.

Sin embargo, pude terminarla gracias a la ayuda de muchas personas. Quiero dar las gracias especialmente a mi editor y al maravilloso ilustrador, Oguchi.

mothy (Akuno-P)

Nivel 7 – Escena 1

«A todos los queridos miembros de Evillious.net,

En el final de los tiempos, ¿qué es lo que más teme el ser humano?

Para averiguar la respuesta a esa gran duda, planteé este juego.

En la ciudad de Tsuruki, ¿qué tipo de caos se desataría si desapareciera el común concepto de seguridad? ¿Qué acciones emprenderían las personas implicadas? Quería saberlo.

… Por desgracia, debo decir que el resultado fue decepcionante. La situación no se desarrolló de forma tan interesante como yo esperaba.

La acción más divertida no la llevó a cabo una persona, sino un oso…

Esto fue culpa mía. No fue la mejor idea poner a Mekage Mika como la starter.

Ella no entendió nuestras intenciones y, como resultado, convirtió al oso lunar en el MASTER. No está claro si lo hizo por voluntad propia, pero como resultado, este asunto parece haber terminado como un simple caso de ataque animal.

… Sin embargo, esta no es más que la primera partida.

Teniendo en cuenta lo ocurrido, tengo la intención de hacer juegos aún más emocionantes para todos los «jugadores» en el próximo evento.

Ahora, me gustaría anunciar las evaluaciones de cada «jugador» en este partida.

-Sr. Nakazawa Shinichi:

Aunque que fue capaz de investigar y descubrir la verdadera identidad de Mekage Mika, desafortunadamente, malinterpretó que ella era la “MASTER”.

El propósito de este juego era estrictamente eliminar al “MASTER”. No se trataba de eliminar al starter.

Por lo tanto, hemos descalificado al Sr. Nakazawa.

Como resultado, el «servicio de exención penal» que Evillious.net puede proporcionar a los jugadores no le será aplicado. Les pedimos su comprensión.

Le deseo una vida cómoda en prisión.

-Sr. Seiryuu Kouji:

Fuiste capaz de acercarte a la eliminación del «MASTER», lo cual es muy loable.

Sin embargo, al final, fue Takahagi Otoha quien eliminó al “MASTER”, y como no la habías elegido como «supporter» de antemano, quedarás en segundo lugar en esta partida.

Espero tus futuros éxitos.

-Sr. Saruta Tsuyoshi:

Desafortunadamente, fuiste derrotado por el «MASTER».

Te ofrezco mis condolencias.

– Sr. Kayama Atsuki


Enhorabuena. Te declaro ganador de esta partida.

Sin embargo, fue el Sr. Takahagi Koudai, como “supporter”, quien contribuyó directamente a la derrota del “MASTER”, por lo que recibirás menos puntos.


En cuanto a algunos actos delictivos cometidos durante el periodo de juego, ten por seguro que serán eximidos como beneficios por ser el ganador.

La fecha de la siguiente partida aún no se ha decidido, pero en cuanto se decida, informaremos a todos los miembros de su nueva dirección e identidades, así que por favor, esperad un poco más. Muchas gracias.


Allen»

Nivel 6 – Escena 3

Parece que sacrificaron al oso. Y cuando lo hicieron, desapareció el muro que rodeaba la ciudad.

Koudai se recostó en el sofá y sacó de su bolsillo la correa con el deje del oso lunar. Era el de Mika, el que había estado dentro de la caja negra del Santuario Mekage.

«Ha llegado el momento. A partir del 7 de julio, la ciudad de Tsuruki ha quedado bajo el control del MASTER.»

Eso es lo que decía el segundo email enviado por Mika. Koudai siempre llegó a pensar que «MASTER» se refería a la propia Mika, pero en realidad no era ella quien controlaba ese fenómeno.

Entonces, ¿a quién se refería exactamente «MASTER», suponiendo que el ritual de Mika fuera la causa de todo esto?

Ella puso un oso lunar dentro del objeto divino del santuario.

En otras palabras…

«¿Era ese oso el MASTER?»

No estaba claro si Mika había querido que fuera así. Pero al enumerar los hechos, no se le ocurrió otra respuesta.

Sonó el teléfono de casa, y la madre de Koudai contestó.

—Hola… sí… vale. Bueno, pues voy a hacer la cena y os espero…

Tras una breve conversación con la persona que estaba al otro lado, la madre de Koudai colgó.

—Tu padre y Otoha volverán pronto.

Su padre se encontraba en ese momento con Otoha, que acababa de recibir el alta del hospital, acompañándola a la policía. Había oído previamente que volverían juntos una vez terminado el breve interrogatorio.

«Otoha…»

Su padre le había dicho que ella había arreglado el seguro de las pistolas y había hecho que los coches volvieran a funcionar. Probablemente fue ella quien quitó el muro invisible que rodeaba la escuela.

Koudai había especulado que el oso había despertado su capacidad de manipular las cerraduras al poner la correa con el oso lunar en la caja negra y que, aunque en su momento pensó que no tuvo ningún efecto, el haber puesto el peluche de conejo hecho por Otoha hizo algo.

«…»

Todo volvía poco a poco a la normalidad.

Pero, sin duda, había cosas que habían cambiado.

La gente que había muerto nunca volvería.

Y luego estaba Otoha, que había despertado esa «habilidad»…

Había pasado 5 días desde el inicio que el correo dado. Para pasado mañana, tras una semana, Otoha seguramente volvería a la normalidad, según lo escrito.

Al menos, eso es por lo que rezaba Koudai.

«Bueno, es inútil pensar en todo esto…»

Un agradable aroma salía de la cocina. El estómago de Koudai rugió en respuesta.

Hoy ocurría una rara reunión familiar.

Nivel 6 – Escena 2

Ayer, cuando Koudai llegó al instituto Tsuruki, vio a alumnos y profesores que habían escapado sanos y salvos de la escuela. Parte del muro transparente que rodeaba la escuela había desaparecido, permitiendo a todos salir.

Había una gran masa negra frente a la puerta de la escuela. Sin acercarse demasiado, estaba claro lo que era: un oso. En ese momento, no estaba claro si estaba dormido o muerto, pero era un oso enorme el que yacía allí. La policía y personas que parecían expertos se agolparon alrededor del animal e intentaban cargarlo en un camión.

—Koudai —le llamó alguien. Cuando Koudai se dio la vuelta, vio a su padre.

—¿Se ha acabado todo? —preguntó Koudai. Su padre permaneció en silencio y asintió levemente—. ¿Y el oso…?

—Persiguió a quienes intentaban escapar del edificio y terminó llegando aquí. Y entonces le dispararon con una pistola tranquilizante —respondió su padre.

—Así que aún no está muerto.

—Así es. Pero en cuanto lo lleven al zoo, se desharán de él. Ya ha matado a varias personas. No podemos dejarlo vivir.

—Pero… ¿no están todas las armas inservibles? —preguntó Koudai.

—Sí, pero se volvieron utilizables justo antes de que apareciera el oso.

—¿Por qué?


—… Otoha arregló los dispositivos de seguridad que estaban rotos.

Koudai no entendía a lo que se refería. ¿Otoha arregló las armas? Eso no podía ser posible.

—Entiendo por qué eres escéptico, Koudai. Yo tampoco lo entiendo. Pero… es la verdad —dijo su padre.

—De todos modos, Otoha está bien, ¿verdad?

—Sí… ahora no está aquí. Se la llevaron al hospital en ambulancia con los demás heridos.

—¿Eh? ¿Está herida?

—No es una herida grave, pero era mejor llevarla al hospital.

Koudai se sintió aliviado, pero tenía otra pregunta.

—¿Ahora funcionan las ambulancias, y el camión que transporta al oso?

—Otoha también los arregló —respondió su padre.

—…

—Te lo explicaré todo cuando las cosas se calmen. Bueno, en realidad, no estoy seguro de poder darte una explicación adecuada.

Nivel 6 – Escena 1

12 de Julio.

Koudai estaba de vuelta en casa de sus padres después de mucho tiempo.

Hoy se había tomado el día libre. Tampoco es que hubiera trabajado mucho los últimos días.

Pero eso se acababa hoy. A partir de mañana, tendría que dedicar toda su energía a ayudar en la restauración del sistema de seguridad.

—¿Te quedas a dormir esta noche? —le preguntó su madre desde la cocina mientras preparaba la cena.

—No… Mañana tengo trabajo. Cenaré con Otoha y papá y luego volveré —respondió Koudai, con la mirada perdida en el televisor del salón.

Las noticias sobre la ciudad de Tsuruki no paraban de sonar en el televisor. Con el restablecimiento de la señal, por fin llegaba información de fuera de la ciudad.

Parecía que el incidente sólo había ocurrido en la ciudad de Tsuruki. El Departamento de Policía Metropolitana de Tokio y las Fuerzas de Autodefensa habían intentado entrar en la ciudad desde el exterior, pero el muro invisible los había detenido.

El muro había desaparecido repentinamente la noche anterior, y todo estaba volviendo lentamente a la normalidad.

Todas las cerraduras rotas habían sido reparadas como si nunca hubiera pasado nada.

Las noticias aún no habían explicado por qué había sucedido esto.

Koudai pensó que probablemente nunca se revelaría en público.

Se preguntaba por qué el fenómeno había cesado de repente, pero supuso que fue por la muerte del oso.

No parecía haber otra explicación.