La Hija del Mal: Praeludium de Rojo, página 72-76
♣ Yukina ~ En el Imperio Beelzeniano, «Grabia/Costa del Mar de la Luna Creciente» ~
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Grabia era una ciudad establecida en la región oriental del Imperio Beelzeniano. Desde su costa se pude ver el mar. Era de un azul claro, como si hubiera sido pintado. Ese azul se destacaba aún más con las paredes blancas de las diversas casas a lo largo de su orilla.
Este y el mar de Hark que se podía ver desde Marlon eran parte del mismo cuerpo de agua, pero había claras diferencias entre ellos. Pensé para mí misma que el azul zafiro de este Mar de la Luna Creciente era bastante antinatural.
Cuando le conté mis sinceras impresiones al duque Oruhari, que me había estado mostrando el lugar hasta ese momento, parpadeó rápidamente y luego respondió.
—Los estudiosos dicen que el Mar de la Luna Creciente no es saludable.
Parecía que el Mar de la Luna Creciente no era bueno para pescar. Según lo que me dijo el duque Oruhari, aunque todavía no sabían la causa de eso, era el razonamiento de los estudiosos que estudiaron el mar que podría ser porque había muy poca nutrición en él. También es concebible que esa sea la razón por la que es tan azul.
—Si no hubiera sido por los logros de Banica Conchita, el Imperio Beelzeniano podría haber declinado mucho antes —murmuró el joven duque, mirando el mar conmigo.
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Habían pasado dos semanas desde que llegué a Rucolebeni, y me había acostumbrado bastante a mi vida en este país.
Con respecto a mi estadía en la Unidad Langley, al final pude recibir permiso para ello con un certificado firmado directamente del emperador. El emperador era un hombre aterrador, pero también razonable, y prometió no decirle a mi padre mi ubicación.
Sin embargo, sabía que sería una molestia si me quedaba demasiado cerca de la unidad, no había recibido ningún entrenamiento adecuado, además de que Germaine todavía parecía muy insatisfecha con todo el asunto, así que por el momento decidí investigar a Banica Conchita mientras recorro los famosos lugares de Beelzenia.
Cuando se lo dije al emperador, me presentó al duque Oruhari como alguien que conocía bien la historia de la familia Conchita.
Hubo varios textos con descripciones relacionadas con Banica Conchita en la mansión de la familia Oruhari, una línea distinguida desde la fundación de Beelzenia.
Durante esas dos semanas pasé mi tiempo escaneando esos libros o, bajo la guía del duque Oruhari, visitando lugares que tenían una conexión con Banica Conchita. Como resultado, comencé a tener una imagen más clara de ella como persona, poco a poco.
Ella nació hace doscientos años como la única hija del señor feudal del Imperio Beelzeniano, Muzuri Conchita. Cuando tenía veinte años salió de viaje e investigó la cultura alimentaria de varios países extranjeros. Acumulando su conocimiento, ideó nuevas recetas y técnicas de cultivo para la agricultura en Beelzenia, que tenía un problema en su situación alimentaria en ese momento. Había cambiado enormemente la cocina de Beelzenia desde entonces.
Había varias opiniones sobre su aspecto, según el texto. Hay libros donde está escrito que ella era extremadamente obesa, y otros que afirman que era delgada y hermosa.
No pude encontrar ningún libro sobre ella y los «Contenedores del Pecado Capital», pero había un libro que tenía un reporte que me interesaba. Según ese libro, Banica desapareció cuando tenía veintinueve años, e inmediatamente después el emperador de la época envió a una cierta hechicera para investigarla.
No registraba el contenido de la consulta ni el nombre de la hechicera. Pero…
¿Y si esa hechicera tuviera alguna conexión con Elluka…?
Quizás reunirse con Elluka fuera la ruta más rápida para resolver este misterio después de todo.
De todos modos. No había podido obtener ninda que me ayudara a llegar al meollo del asunto. Pero me estaba divirtiendo incluso al ver los lugares mencionados en los libros, y me alegré de haber venido aquí después de todo.
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Había recorrido la mayoría de los lugares relacionados principalmente con Banica Conchita.
—¿Qué planeas hacer después de esto? —me preguntó el duque Oruhari.
—Creo que tomaré un descanso en mi investigación sobre Banica Conchita por ahora, y reanudaré mi otra investigación.
—¿Oh? ¿Cuál investigación?
—Entrevistar a personas que tienen una conexión con la princesa Riliane y Lucifenia durante su reinado.
En este momento, en este país, estaban Gumillia y los ex revolucionarios, la Unidad Langley. No tendría ningún problema con ese tema de investigación.
—Ya veo. Supongo que tendré que posponer mi cita con usted, señorita Yukina. Es una verdadera pena.
El duque Oruhari parecía estar realmente arrepentido de verme ir.
—Muchas gracias por mostrarme todos estos lugares, Su Excelencia.
—Si tienes algo de tiempo libre, deberías pasar por mi mansión nuevamente. Si significa pasar tiempo contigo, mi horario siempre está abierto.
El duque Oruhari me sonrió y me guiñó un ojo.
—¿No le dices eso a las mujeres de la ciudad?
—Con esas otras mujeres solo estoy siendo diplomática. Eres la única a la que me refiero.
Probablemente le decía esa frase a todas las chicas. Cortejar a las mujeres era como una especie de saludo para él.
—¿Oh? Entonces me alegro. Pues bien, hasta otro momento —respondí sonriendo. Por supuesto, solo estaba siendo diplomática.

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