La Hija del Mal: Praeludium de Rojo, página 142-152
✥ Kyle Marlon ~ En el Palacio Lucifeniano, «Salón de los Espejos» ~
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Hace mucho tiempo, quería ser pintor.
Una habitación privada en el segundo piso del castillo de Marlon era mi estudio cuando era joven.
Cuando era niño, me gustaba pintar cuadros, y cuando encontraba tiempo libre pintaba la imagen de los habitantes del castillo. Si me hubieran preguntado, hubiera dicho que me encantaba pintar personas y animales más que cualquier escenario. Era más divertido representar cosas que podían moverse, que estaban vivas.
¿Por qué me gustaba pintar?
La razón que encontré cuando traté de recordar fue, quizás, porque todos me elogiaban por pintar. Era un sentimiento agradable ser apreciado por algo que yo mismo hice, más que como príncipe.
Cuando tenía catorce años, mi tutora me elogió mucho. Ella me dijo que mi uso del color claro era maravilloso. Se refería a una imagen que había pintado de una pariente mía que se había quedado en el castillo por un corto período de tiempo en ese entonces. Ahora que lo pienso, no he visto a esa chica rubia desde entonces. ¿Qué estaba haciendo ella ahora?
Había mantenido a cargo esa imagen como si fuera un tesoro y me había enamorado de mi tutora. Era una mujer Elphe de cabello verde y encantadora. Su porte sabio había cautivado profundamente mi joven corazón.
«Cuando sea grande, me casaré con usted, Sra. Margaret.»
Si bien al principio parecía un poco preocupada cuando se lo anuncié, luego sonrió. Pensando en eso ahora, dije algo tonto. Era natural que la molestara.
La señora Margaret ya estaba casada.
Su esposo era un funcionario de alto rango en el gobierno de Marlon. Tuvo una gran influencia incluso en la familia real, y aparentemente en ese entonces a menudo discutía con mi padre, el rey, y la emperatriz viuda en asuntos de gobierno.
Cuando tenía quince años, ella y su esposo fueron arrestados como delincuentes políticos. Durante su encarcelamiento bebieron veneno y murieron.
¿Cómo habían metido veneno en la prisión? No había nadie que respondiera mi pregunta.
Alrededor de ese entonces, después de escuchar rumores sobre el hombre Keel Freezis, que se encargaba de cualquier cosa mientras le pagaras, lo envié a investigar.
¿Qué había pasado en la cárcel cuando ella murió?
Keel descubrió todo por mí. Que el carcelero le había dado veneno, y que lo habían hecho bajo las órdenes de mi madre, la Emperatriz Viuda Prim…
Después de eso terminé sumergiéndome en la pintura aún más. Llegué a la idea de que quería ser pintor de verdad, que ni siquiera me importaría abandonar el trono si eso era lo que se necesitaba.
Las acciones de mi madre probablemente se hicieron teniendo en cuenta los mejores intereses del país de Marlon. Yo lo sabía.
Pero llegué a odiar tremendamente ser su marioneta.
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Mientras miraba la pintura titulada «El Rey y los Tres Héroes» que decoraba el techo del Salón de los Espejos en el Palacio Lucifeniano, recordé los recuerdos que tenía sobre ella.
Nikolay Tolle. Ese era el nombre del artista que hizo esta pintura del techo.
Durante las críticas que recibi, él había menospreciado mi pintura como basura. Fue el comentario de un pintor que se jactaba de tener una inmensa autoridad en el mundo del arte. Tuvo una enorme influencia. Poco a poco perdí mi lugar en el mundillo.
Al final, no tuve más remedio que renunciar a mi sueño de ser pintor.
Me desesperaba mi falta de habilidad.
Me había engreído al pensar que tenía alguna habilidad. Por supuesto, no era nadie digno de ser alabado. Si no fuera por mí como miembro de la familia real, habría sido una basura sin valor.
–Dichos sentimientos circulaban por todo mi cuerpo en ese momento.
Y quemé todas las pinturas que había hecho hasta entonces.
Todos menos una. No podía descartar esa pintura que la Sra. Margaret había elogiado. Por otro lado, era demasiado doloroso mantenerlo en mi poder.
Incapaz de mirar la pintura, Keel me dijo que me compraría ese cuadro.
—Me lo puedes comprar algún día cuando hayas ordenado tus sentimientos. Lo cuidaré hasta entonces… aunque duplicaré el precio de venta.
Era un hombre cuyos sentimientos no podía leer, pero aun así, entre todas las personas que me rodeaban, Keel era en quien más podía confiar.
Aunque han pasado más de diez años desde entonces, todavía no he podido volver a comprar esa pintura.
Pasó bastante tiempo después de eso cuando supe que el gran pintor Nikolay se había burlado de mis pinturas de esa forma después de recibir dinero de la emperatriz viuda Prim. Parece que el viejo era un genio como pintor, pero despreciable como persona.
Cumplí mis obligaciones con la familia real y heredé el trono después de la muerte de mi padre.
«Un títere controlado por la Emperatriz Viuda Prim», «Un rey tonto impotente». Sabía que estaban diciendo esas cosas a mi espalda.
Pero no soy un tonto. No soy una persona sin valor.
¿Acaso no he sido yo el que ha obtenido la mayor cantidad de territorio para Marlon anexando Lucifenia?
Haré a mi país mucho, mucho más fuerte. Lo construiré para ser el más poderoso de todos.
Sé que todos me respetarán cuando lo haga.
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En el Salón de los Espejos ahora mismo estaba yo, varios guardias y el general George Ausdin.
Alguna vez fue un famoso general del antiguo Reino Lucifeniano, y ahora era uno de mis subordinados. Las innumerables cicatrices que adornaban su cuerpo hablaban de su largo servicio militar.
—Aparentemente, la Fortaleza Retasan ha sido conquistada —me informó George en un tono despreocupado.
—Aparentemente, ¿eh? Pareciera que es un problema de otra persona, general George.
Lo dije con la intención de ser sarcástico, pero no parecía tener mucho efecto en el veterano general.
—Es el problema de otra persona. Actualmente estaba en medio de la lucha contra Asmodean, después de todo.
—Incluso si estas a cargo de eso ahora, este es tu país. Necesitas tratar esto más en serio. ¿O eres reacio a obedecer a Marlon como las otras facciones de la vieja Lucifenia?
—Ciertamente no.
George se pasó una mano por su pelo recogido.
Su comportamiento ciertamente no tenía la conducta de hablar con el rey de su propio país. Pero eso no era porque tuviera sentimientos rebeldes hacia mí; más bien fue el resultado de su personalidad. Él era así con todos.
En cualquier caso, yo no era el tipo de persona que decapitaria a personas como él como esa tempestuosa princesa Riliane. Según escuché, durante el reinado de la princesa, George se dedicó por completo a la defensa del país, y rara vez mostró su rostro en el palacio.
—Los otros generales han perdido un poco de su moral, después de hacer de esa chica amateur un comandante.
Con eso supe que se refería a Ney Phutapie, quien recientemente había sido nombrada nuevo comandante de la Fortaleza Retasan, y a quien recientemente le habían robado esa fortaleza con éxito.
—Una mujer que era comandante era el caso de su predecesora, ¿no?
—Pase lo que pase con ella, Lily era la hija de Gaston y una soldado de élite. De una forma u otra ella tenía poder real como general. Incluso si Ney es la hija adoptiva de Mariam de los Tres Héroes, fue una sirvienta hasta hace varios años. No puedes comparar a las dos.
Mariam Phutapie había sido una agente encubierta proveniente de Asmodean. Se decía que ella se dedicaba a actividades secretas de inteligencia, oculta en las sombras.
Había oído que Keel le había pagado una vez mucho por esas habilidades, intercambiando una gran suma con la esperanza de que ella le enseñara de sus habilidades. Aunque parece que ella lo rechazó fríamente.
Y también se dijo que Ney fue adoptada por ella después de encontrarla cuando era joven.
—Según lo que escuché, hubo momentos en que Ney ayudó en el trabajo de Mariam, ¿no? En ese caso, sus propias habilidades deben se …
—¿Te refieres a su trabajo secreto de inteligencia? Actuar detrás de escena y lider desde el frente, esas son dos cosas completamente diferentes.
Estaba claro que George básicamente quería decir que fue un error darle el mando de Retasan a Ney.
—Este rey incompetente debería salir de los asuntos de su pueblo. … ¿A eso te refieres?
—No, no, eso no es…
No era que no pudiera entender la insatisfacción de George.
Pero ahora había ciertas circunstancias que me impulsaron a poner a ella al mando.
Sin embargo, es probable que George y los otros generales no estuvieran de acuerdo, incluso si les dijera el porqué.
—Bueno, ¿qué debo hacer ahora?
George no hizo ningún intento por ocultar su irritación, claramente quería terminar la reunión rápidamente. Probablemente quería ir al campo de batalla lo antes posible. Tenía gran entusiasmo por su trabajo.
Hubo un ataque localizado en Asmodean en el este al mismo tiempo que los estragos en Retasan, pero eso se calmó debido a los esfuerzos de George.
Después de la muerte de su comandante, ese país perdió toda su cohesión. Ocasionalmente atacaban, como si trataran de mantenerse relevantes, pero ya no eran una amenaza tan grande.
En cualquier caso, serían asimilados en Marlon, como Lucifenia.
Le expliqué mi plan de ataque a George.
—Beelzenia probablemente usará la Fortaleza Retasan como punto de partida para atacar a Lucifenia. Une fuerzas con el ejército circundante y asegúrate de que eso no suceda. Mientras los guíes, los demás generales te seguirán.
—¿No sería más rápido recuperar Retasan?
—Lo haremos. Pero primero reúne el poder de batalla dentro del país mientras mantenemos nuestra defensa. Una vez que hayamos hecho los preparativos, tomaremos no solo Retasan sino todo el Imperio Beelzeniano.
—Hah… Ese es un gran plan… —El tono de George estaba más cerca del desprecio que del asombro—. ¿Planeas unir a toda la región de Evillious?
—Sí.
Quizás porque lo que había respondido fue sorprendente, por primera vez hoy vi la sonrisa salir de la cara de George.
—Rey Kyle… ¿Puedo decir algunas palabras fuera de turno, con su permiso?
Hablaba en serio, este no era el tono de broma que había estado usando hasta ahora.
—Adelante, dilo.
—Siempre he pensado que las personas nacen con un cierto estado o medios. Unir Evillious, creo que es una gran empresa. Pero me temo que hay una cantidad limitada de personas que podrían lograrlo.
—¿Estás diciendo que no tengo los medios para hacer eso?
—Eso creo… Ya hace tiempo que murió, pero el padre de la princesa Riliane, el rey Arth I, podría haberlo logrado. Pero si lo intenta, Su Majestad, terminará deformando las cosas. Solo puede terminar en tragedia. Si tiene la intención de persistir, aún así, eso no es ambición. Es mera «Soberbia».
En ese momento, George pareció darse cuenta de que había estado hablando de una manera muy diferente a él. Una vez más volvió a su sonrisa tonta.
—Pero, ¿qué dice un tipo que se mantiene alegre mientras mata gente en la guerra? Estoy hablando fuera de turno. Lo siento, por favor ignore eso. Si no puedes soportarme, puedes invitarme a que me decapiten.
Yo no era como Riliane. No era el tipo de persona pequeña que cedia a su furia y ejecutaba ociosamente a sus subordinados.
Aun así, antes de darme cuenta, mi apretado puño derecho había comenzado a temblar.
—Gracias por eso. Bueno, entonces me iré a cortar a los soldados beelzenianos.
—Te confiaré veinte mil hombres como tu fuerza principal. Cuento con usted.
Después de levantar su mano derecha en respuesta a mis palabras, George salió tranquilamente del Salón de los Espejos.
Debido a que el país de Marlon estaba en una isla rodeada de océano, los soldados del país principal nunca habían peleado una guerra terrestre. Por esa razón, estaba obligado a quedarse atrás en la batalla en su propio suelo.
Para mantenerse al día con los demás, era vitalmente necesario contar con la cooperación de los viejos generales famosos de Lucifenia, comenzando con George.
Mi guardia personal, Clive, pasó junto a George y entró en el Salón de los Espejos. Se arrodilló ante mí.
Una vez me uní en secreto a la revolución usando el nombre falso de Karchess. Clive era un soldado mayor que había actuado junto a mí en ese momento.
—Tengo noticias. Lady Ney ha regresado.
Entonces, Ney Phutapie había regresado.
Bueno, entonces, me pregunto qué excusa se le ocurrirá para dejar caer a Retasan.
—Ya veo… la recibiré en el Salón de los Sonidos. Tráela allí.
—¡Sí señor!
Clive se levantó y una vez más se fue.
Al verlo partir, recordé esa revolución.
¿Han pasado realmente cinco años desde entonces?
El ejército revolucionario dirigido por la espadachina roja Germaine Avadonia había derrotado sin problemas a la dinastía Lucifen, salvando al pueblo de su gobierno tiránico. Ella se había convertido en una heroína que todos elogiaban.
Su valor era tal que incluso ahora que Germaine se había convertido en una mujer buscada debido a la «Orden de Caza de Brujas» que expuse, no había cambios en su reputación entre la gente común. Cada vez que los oía hablar de ella, mi corazón se llenaba de irritación.
¿Por qué todos admiraban a una criminal como esa…?
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Mera soberbia, ¿eh…?
Tal vez era justo como dijo George. ¿Qué demonios esperaba lograr?
… No podría debilitarme. Puse mi mano en el espejo de mano que había en mi bolsillo.
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Renuncia a todo.
Entrega todo a tus sentimientos.
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Una voz vino del espejo. Al escucharlo, mi corazón se relajó mucho.
No me equivoco con nada.
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Persistiré en traer justicia, si es por eso,
incluso me volveré malvado.

Una respuesta a “Capítulo 3, Sección 1 – El Rey y la Chica; Escena 1”