La Hija del Mal: Praeludium de Rojo, página 170-176
✥ Kyle ~ En el Palacio Lucifeniano, «Salón de los Espejos» ~
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A la tarde siguiente, Yukina vino a visitar el palacio tal como lo dijo en el banquete.
—Has recorrido un largo camino para llegar aquí, ¿eh?
Miré a Yukina mientras ella se inclinaba ante mí. Era natural, considerando nuestros estados respectivos, pero ver a esa chica, que una vez fue tan inocente, que le causó a su padre problemas sobre respetar la etiqueta, así, me hacía sentir severamente el paso del tiempo.
Las dos sirvientas detrás de ella se inclinaron al igual que ella. Todos sus cuerpos estaban ocultos con capas y llevaban máscaras de madera. Era difícil pensar en una niña de catorce años que iba sola a un viaje, así que ¿tal vez eran personas contratadas como guardaespaldas? Aun así, estaban vestidas de manera bastante extraña.
Honestamente, he estado rodeado de gente enmascarada últimamente.
—Es bueno finalmente hablar contigo otra vez. Ha pasado bastante tiempo, ¿no? Estoy cada vez más encantada de ver que goza de buena salud, Su Majestad. Hoy-
—Esa formalidad es más que suficiente. No me importa si me hablas normal. —Ante mis palabras, Yukina levantó la cabeza— Creo que tus rasgos son como los de Lady Mikina.
—¿Mi madre? Yo no lo creo así, pero…
—No estoy de acuerdo, creo que te pareces un poco más a Lady Mikina que a Keel. … Bueno, entonces, ¿está bien si te pregunto algo antes de entrar en el tema principal?
—¿Qué pasa?
Señalé a las sirvientas detrás de ella.
—Esas personas detrás de ti tienen una forma de vestir muy interesante, ¿no?
—Ah, ellas… son Almoga Mobarez.
¿Almoga Mobarez? Había escuchado de ellos. Si la memoria no me fallaba…
—Ese es el nombre de esos pocos ciudadanos de Asmodean que trabajan como mercenarios.
—Eso es correcto. Lo mismísimo. Me reuní con ellas durante mi viaje.
Mi guardaespaldas personal que estaba a mi lado, Clive, dio un paso hacia ellas.
—¡Oye! Estás en presencia de la realeza. Quítate esas máscaras.
Una de los sirvientas respondió a eso en un susurro muy débil:
—De acuerdo con nuestras leyes, no podemos exponer nuestros rostros reales a otras personas. Le pedimos perdón.
—¿Leyes? Nunca había escuchado acerca de eso. En este país sigues nuestras reglas…
Puse una mano sobre el hombro de Clive mientras las amenazaba, con la cara roja.
—Está bien. Estas son la compañía de nada menos que Yukina. Podemos dejarlo pasar.
—… Como tú quieras.
Clive se retiró a regañadientes.
Aun así, ella ha traído algunas personas muy extrañas con ella.
No podía creerlo tan repentinamente, pero parecía que el rumor de que Yukina huyó de casa y viajó a varios países durante el año pasado era cierta.
—Realmente no me importa. En realidad es apropiado, hay personas como ellas en el palacio en este momento.
El Equipo de Maniobras Especiales… Todavía no habían encontrado a las «brujas». Por el momento habían regresado al palacio.
Reajusté mi posición en el trono.
—Bueno, entonces, ¿puedo saber qué asuntos te ha traido hasta aquí?
—Sí. He venido hoy como representante de Keel.
—¿En el lugar de Keel?
Yukina comenzó a hablar, poniendo un poco más de fuerza que antes en su forma de hablar.
—Su Majestad ha puesto un embargo en el país de Elphegort recientemente, ¿no?
—No es un embargo completo. El comercio con Marlon todavía está permitido. Pensé que no estaba poniendo a Keel en desventaja.
El embargo hacia Elphegort funcionó como una medida de castigo para el gobierno y el rey de Elphegort, que no dejó en claro su posición sobre la situación con Marlon, y al mismo tiempo tenía el objetivo de avanzar en mi gobierno económico haciendo cumplir el comercio con mi país.
—Mi padre supervisa el flujo del comercio en toda la región de Evillious. Incluso si le brinda un beneficio temporal, le preocupa la posibilidad de que si este embargo continúa, se produzca un estancamiento del mercado.
Escuché el reclamo de Yukina, asintiendo.
Sin embargo, había una gran inconsistencia en su historia. Decidí presionarla sobre eso.
—¿Pero no fue Keel quien sugirió el embargo en primer lugar?
—¿Eh?
Una mirada de pánico cruzó la cara de Yukina.
—¿E-es así? Lo siento, solo estoy aquí como mensajera, así que no…
—Esto es un asunto económico, entonces, ¿por qué estás aquí? ¿No es el plan que tu hermano pequeño Shaw herede el negocio de Keel?
Yukina tenía un hermano de doce años llamado Shaw. Había oído que Keel había estado considerando convertirlo en su heredero, por lo que Shaw estaba estudiando sobre comercio al lado de su padre.
—¡Sh-Shaw todavía es solo un niño! Así que vine esta vez…
… Ella no tiene mucho sentido.
Pero, bueno, podría entender la esencia de este escenario. Aparentemente, Yukina pensó que no me había dado cuenta de que se había escapado de casa.
Sabía que ella no era la mensajera de Keel, sino que simplemente estaba de visita durante su viaje. Sin embargo, estaba preocupada de que la encontrara y contactara a Keel. … Estaba bastante seguro de que era eso.
Ella hablaba de que su hermano pequeño era solo un niño, pero después de todo ella era una niña de catorce años. Probablemente no estaba pensando en un detalle tan minucioso.
¿Sería más amable seguir fingiendo que no la he descubierto?
Yukina continuó inventando excusas, el sudor goteaba de su frente. La interrumpí.
—Bueno, lo entiendo. Hablaré con tu padre directamente cuando tenga la oportunidad.
—S-sí. Realmente me estarías ayudando haciendo eso…
Terminaría sintiéndome mal por Yukina si continuaba la conversación. Cambié de tema.
—Por cierto, ¿es esta la primera vez que has estado en este palacio, Yukina?
—Ahora que lo mencionas, lo es. Mi padre nunca me llevó cuando asistía a los banquetes aquí.
Se podría considerar prudente el juicio de Keel. Si él hubiera traído a Yukina en ese entonces, probablemente Riliane la decapitaría. Había escuchado rumores de que incluso había ejecutado niños más pequeños que ella sin piedad.
—Mientras tengas la oportunidad, deberías mirar alrededor del palacio. Aquí hay muchas cosas interesantes. Quizás encuentres algo de inspiración para tus novelas.
—¿E-en serio? ¿¡Puedo!?
En el espacio de un segundo, los ojos de Yukina comenzaron a brillar.
Ya veo, quizás la razón por la que se enfrentó al peligro de que Keel descubriera su ubicación por venir aquí fue porque quería inspeccionar el interior del palacio.
—De hecho, no me importa. Aparte de la armería, ve a donde quieras. Se lo diré a los soldados.
—¡Entonces me voy!
Antes de que ella terminara de hablar, Yukina salió corriendo del Salón de los Espejos con su libreta en la mano.
A pesar de lo grande que ella pueda ser, algunas cosas no han cambiado.
Las criadas enmascaradas que había dejado atrás se levantaron lentamente, se inclinaron ante mí y salieron de la habitación.
—Clive.
—¿Qué necesitas, mi rey?
—Asegúrate de decirles a todos que a Yukina se le permite moverse libremente dentro del palacio. Y luego… envía una paloma mensajera a Keel.
—¿Una paloma mensajera…?
—Dile que Yukina ha venido al palacio lucifeniano.
—¿Es eso lo que deseas?
—Quiero ayudarla en su aventura. Pero Keel es un padre extremadamente cariñoso. Es probable que muera de soledad si ella hace que se preocupe demasiado.
Y eso realmente no era una exageración.
—Entiendo, lo haré.
—Es Keel, así que quizás pueda comprender la situación a su manera.
Después de que Clive le dijera algo a sus soldados subordinados, comenzaron a caminar en direcciones separadas.

Una respuesta a “Capítulo 3, Sección 2 – Visitante de Luna Llena; Escena 1”