Capítulo 4-Las Tres Hijas del Señor Tortura; Escena 7

Benji recorrió la primera planta con una lámpara y un plano en la mano.

Había unas diez habitaciones en esta planta, cada una de ellas de distinto tamaño y función.

Sin embargo, ninguna de ellas mostraba signos de uso reciente.

De vez en cuando, Benji echaba un vistazo al plano y murmuraba para sus adentros, aparentemente satisfecho de lo que entendía.

Stella, que se sentía incómoda estando sola en aquella torre oscura, le siguió mientras daban la vuelta juntos.

La jaula que llevaba estaba cubierta con una tela negra.

—El loro ya no hace ruido —le dijo Benji a Stella cuando estaba hojeando una estantería llena de libros que había sacado.

El lugar en el que se encontraban solía ser una biblioteca, y quedaban algunos libros en los estantes.

El estado de conservación no era muy bueno, con graves desperfectos.

Parecían ser de poco valor, en su mayoría periódicos y revistas populares. Benji pensó que esto era sólo un área de almacenamiento de copia de seguridad, y los libros importantes probablemente se mantuvieron en otro lugar.

—Sí, cuando lo cubro con la tela, Alvin se tranquiliza.

Alvin parecía ser el nombre del loro.

—¿No está durmiendo?

—Mmm, si se queda así hasta bien entrada la noche, puede que se duerma. Pero creo que ahora está despierto. Si le quito la tela, empezará a piar inmediatamente. ¿Quieres verlo?

—No… Mejor no lo hagas.

Benji devolvió el libro que estaba leyendo a la estantería.

—Um, Benji. Es un poco tarde para mencionar esto, pero ¿no estamos haciendo invasión de la propiedad?

—Sí, la verdad es que ya es tarde para decir eso. Pero bueno, sí, tienes razón.

—Bueno, si resulta que lo que dijeron sobre Gibbet y sus hermanas de ser “espectros” es un rumor, podría ser un problema, ¿no…?

—… Stella, ¿por qué decidiste venir a esta torre?

—Bueno… si tengo que ser sincera, era por simple curiosidad… pero supongo que también por Gibbet.

—Ella es cliente de tu bar, ¿verdad?

—Sí. Últimamente viene bastante a menudo. Es una persona fascinante.

—Pero ella no es una humana ordinaria.

—… Todavía es difícil de creer. Que ella sea un “espectro”. Y pensar que tales seres realmente existen… Todavía no puedo entenderlo del todo…

Por eso quería verlo con sus propios ojos, seguramente.

Benji recordó de repente a la criada que solía trabajar en casa de su familia. Era perfecta cuando se trataba de cocinar y lavar la ropa, pero la limpieza no era su fuerte. Siempre se aseguraba de que las partes más visibles estuvieran limpias, pero a menudo pasaba por alto los detalles más pequeños. Como resultado, Benji frecuentemente era testigo de como su madre la regañaba.

La persona que debía haber limpiado esta habitación era probablemente alguien de ese tipo.

—Dicen que “la curiosidad mató al gato”. Si metes las narices en todo, por muchas vidas que tengas, no saldrás bien parada.

Era una frase que pretendía reprochar a Stella, pero inmediatamente después de decirla, Benji recapacitó, dándose cuenta de que no le correspondía juzgar a los demás.

Además, debía haber más razones por las que insistió en seguir hasta aquí.

—¿Estás preocupada por él? —preguntó.

—¿Él?

—No te hagas la tonta. Has estado a su lado todo el tiempo, cuidando de él.

—Bueno, en parte ha sido por las circunstancias.

—Y mientras tanto, ¿desarrollaste sentimientos por él?

—… Ese hombre parece haber perdido toda esperanza. Lo percibí incluso antes de que las cosas se pusieran así. Y, además, sus heridas están lejos de curarse.

—Raymond también está con él. Y por lo que puedo ver, no parece que vaya a abrazar la muerte de buena gana. Estoy seguro de que estará bien.

Por supuesto, no sabía cuán fuerte es Raymond.

Tanto Benji como Stella sólo lo habían visto trabajar como bufón.

Un silencio un poco pesado llenó la atmosfera.

—¿Puedo preguntarte algo también, Benji?

—Claro, adelante.

—¿Por qué has venido a esta torre? Si sólo querías ver el diseño de la torre… con los planos no necesitabas venir hasta aquí, ¿no?

—Bueno… Supongo que habrás oído que soy descendiente del arquitecto de esta torre, ¿verdad?

—Sí.

—Quería ver mis raíces con mis propios ojos. Supongo que podría decirse que es simple curiosidad.

—¿Pero no que “La curiosidad mató al gato”?

—Jaja, sabía que dirías eso. —Benji se levantó de la silla mientras reía—. Deberíamos regresar pronto. Nos hemos alejado bastante de la entrada. Raymond se enfadará con nosotros.

Una respuesta a “Capítulo 4-Las Tres Hijas del Señor Tortura; Escena 7

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.